Hay muchísimas cosas buenas: la Iglesia de los Niños está llena de diversión, aprendizaje y fe. Cada sesión incluye adoración, lecciones bíblicas, narración de historias, actividades interactivas, manualidades y, en ocasiones, videos cortos, todo diseñado para ayudar a los niños a conocer y amar a Jesús. Es un ambiente alegre donde los niños crecen en la fe mientras se divierten con sus amigos.