¡Hay muchas formas de servir! Desde la hospitalidad y la coordinación de la oración hasta el alcance comunitario, la mentoría y la planificación de eventos, hay un lugar para que cada mujer use sus dones. Servir es una de las formas más gratificantes de crecer en la fe y en la comunidad (Romanos 12:6–8). Puedes ofrecerte como voluntaria durante los servicios o contactar directamente al equipo del ministerio de mujeres.